Autor: Álvaro Rodríguez. Director de Unkilometromas.

Imaginar mi voz, mis gestos o mi cara puede resultar difícil, pero al menos me gustaría que tuvierais datos reales de quién pasa horas delante de su ordenador para llegar a muchas otras personas con la mejor de las intenciones: divulgar, ayudar y concienciar a través de cierta crítica y evidencia científica sobre la salud y el deporte.

Soy Álvaro Rodríguez, deportista acérrimo, profesor de Educación Física, padre de familia y preparador físico desde el año 2002. He tenido la fortuna de haber trabajado con más de 500 deportistas a lo largo de estos maravillosos años, personas de muchísimas modalidades deportivas y con necesidades y objetivos muy dispares (salud, post-operatorios, rendimiento y alta competición, rehabilitación…).

En las siguientes líneas, intentaré describiros qué es el Deportista Natural y por qué, quizás, sea el eslabón perdido. Te animo a que te quedes un ratín y me acompañes. Mi deseo: hacerte reflexionar; a ti, a tus seres queridos, a los que tienes a tu alrededor, haciendo un efecto eco, un efecto llamada hacia nuestra verdadera naturaleza y necesidades como seres humanos, quiero decir “seres/animales sociales – civilizados”.

Año 2015… según el último anuario de estadísticas deportivas, y el último estudio estadístico sobre Economía en Andalucía, el deporte genera más de 76.000 empleos y un impacto de 7.600 millones de euros. Dichos estudios subrayan la positiva progresión en cuanto a la práctica deportiva, pasando del 35% en 2008 al 42,4% en 2014. Es más, Andalucía es la comunidad Autónoma líder en licencias federativas, con 524.000.

En cuanto a edad y práctica deportiva, en el grupo de 15 a 24 años el 59,8% realiza algún deporte de forma habitual, en el grupo de 25 a 54 el 44,6% y un 23,3% entre aquellos de 55 años en adelante. Por otro lado, contrastando dichos datos y según los últimos estudios epidemiológicos (Thao, ALADINO y Enkid) el 35% de los infantes entre 6 y 9 años presenta obesidad, el 26% de los adolescentes entre 8 y 17 años presenta sobrepeso y el 53,7% de los adultos presenta sobrepeso u obesidad.

Este marco es “caldo de cultivo” para el negocio. Esto es, para empresas de eventos deportivos y turismo activo, para emprendedores de nuevos comercios deportivos y promotores de salud (entrenamientos personales, dietistas, gimnasios…) y para el sector de la suplementación y alimentación deportiva, cuya proliferación es evidente. Es más, teniendo en cuenta que el grueso de las personas que practican deporte (68%) ronda los 25 años, tiene independencia económica y va a invertir/gastar dinero (términos muy distintos y depende de lo que hagas con tu dinero tendrá un destino u otro) en sus hobbies, y el deporte, es un hobby emergente.

Aparentemente… ¿hay algún inconveniente en esta situación?, ¿el fin justifica los medios? Si por el camino nos olvidamos del objetivo principal, que es la mejora del estado de salud, NO, definitivamente no los justifica. Y es que el deporte, como actividad natural inherente a nuestra esencia evolutiva, y la salud de la persona, deben prevalecer sobre de cualquier objetivo comercial. Si así lo entiendes tú también, quédate e intentaremos llegar a ser un deportista natural.

Está claro que como profesional del deporte y la actividad física, me encanta que tantas personas salgan a la calle con ganas de practicar deporte, pero, ¿qué hay de salud en dejar de fumar, empezar a correr y en dos-cuatro meses proponerse correr una maratón o hacer un Ironman? ¿A esto le llamamos promocionar la salud? Ya en el año 490 a.C., Filipides, soldado griego y el primero en recorrer los 42,195 kms para llevar un mensaje, – “la victoria de los Atenienses sobre los Persas” – murió al acabar. Lo que es salud para un atleta que lleva corriendo varios años y se prepara a largo plazo con dicho objetivo, para otros es causa de lesiones por llevar corriendo tan solo 4 meses (sin contar con que tengan sobrepeso, no sea un deporte recomendado por otras razones…).

¡HUYE DE LOS MITOS! Y apuesta por tu salud.

Así pues, ¿salud o temeridad? Este es el momento en el que recurrimos a la “sabiduría popular”.

“Ah pero eso es normal, las lesiones forman parte del deporte, hay que acostumbrarse al dolor. Esto se traduce en llenar las consultas de rehabilitadores, entrenadores, fisioterapeutas, médicos…

¿Y qué os parece esta otra “regla de oro”? “Si eres deportista, puedes comer lo que quieras; no vas a engordar, lo vas a quemar”. He visto y trabajado con muchas personas muy delgadas con problemas de riñón, acidez, reflujo, úlceras, hernias de hiato, problemas de gases, hígado graso, al borde de tener resistencia a la insulina, cetosis, acidosis metabólica… ¡Y cuidado, eran deportistas!

Y así podríamos continuar con muchas consideraciones que pueden resultarte familiares y generan negocio. A destacar…

… Cada 30 minutos hay que beber entre 250-300 ml de una bebida isotónica, hipertónica, hidrocarbonatada…

Dietas varias. Cabe señalar paleolíticas, hiperproteicas, macrobióticas, monodietas, etcétera… en ocasiones realizadas sin control, sin prescripción, ni siquiera con fundamentación… ¿pero te has preguntado o informado en cuanto a la afección hepática, tiroidea, insulínica, cetogénica… que tiene tal dieta?

… Suplementos como geles, barritas… cargados de aditivos, como los sulfitos (E220 y otros), azúcar (azúcar invertido, jarabes…) y aceites grasos hidrogenados (palma, coco), y los tomamos sin pesar en consecuencias hepáticas, cetogénicas, índice de tóxicos admisible (IAD). Y lo más contradictorio: si cuando hago un esfuerzo grande en una competición, sometiendo a mi organismo a un importante estrés fisiológico, le proporciono a mi cuerpo sustancias que son cuanto menos perjudiciales, irritantes del tubo digestivo, hígado… ¿no estaré sobrecargándolo aún más? Además, “¿pero yo no hacía deporte para cuidar mi salud?”

… “Para hacer ciclismo lo primero es un buen estudio de biomecánica para prevenir lesiones…”. Depende, plantéate el porqué, para qué, quién, tu historial personal, objetivos deportivos… y entonces decide.

… “Si hago deporte de ultrafondo, debo proteger mi estómago con un omeprazol/fármacos”. Por favor, así no, ¡hay otras soluciones naturales y orgánicas para ello!

… “Tras una carrera larga, mejor prevengo dolores y me tomo un ibuprofeno en el mundo se consumen 30 millones de antiinflamatorios no esteroideos diariamente. ¡Guau, vaya negocio! Pero atentos, existe prevalencia en su uso de atletas y personas que realizan ejercicio vigoroso… ¡Ojo!, no me lo invento (ver bibliografía). Profundizaremos en ello por sus consecuencias renales, para hipertrofiar, desarrollar la resistencia, etc…

… ¿Y qué decir sobre los termogénicos que a menudo se retiran del mercado por su composición química?

No podía olvidarme de esta otra… “Lo mejor después de un entrenamiento/competición es tomarse un par de cervezas… hay investigaciones que así lo afirman…” España es el único país del mundo que hasta hace muy poco incluía las bebidas alcohólicas dentro de la pirámide nutricional haciendo un flaco favor a la promoción de la salud y al conocimiento de la población en relación a los beneficios que nos pueden proporcionar estas bebidas.

“¡Joder! ¿Pero cómo puede ser que pese más al final del entreno que al empezar? Ja, ja, ja…”

Apoyando esta sabiduría popular, puedes encontrar investigaciones con dudosos procedimientos científicos, que afirman que casi cualquier alimento/cosa, tiene algún efecto positivo. Por supuesto, es evidente. Todo tiene ALGO bueno, y si busco lo voy a encontrar sin duda. Y es que vivimos en la era de la información digital… una simple palabra en Google, y puummm… cientos de entradas sobre dicho tema… intoxicación informativa. Así pues y en consecuencia, creo que hace algún tiempo, hemos entrado también en la era de la necesidad de seleccionar y filtrar la información si no queremos ser “carne de cañón”.

El deportista natural, quiere utilizar el deporte y la información para mejorar su salud física y mental, y para ello el primer paso es conocer qué promociona la salud porque NO quiere efectos secundarios ni letras pequeñas. ¡Quiere morir de viejo y con las zapatillas deportivas puestas!

¿Echamos un vistazo a nuestro largo pasado y corto presente?

Como señala Jose Enrique Campillo, “el ser humano nació en un lugar de Etiopía hace más o menos 150.000 años. Nuestros genes no han cambiado, seguimos siendo idénticos a nuestros antecesores. Imagina entonces que situamos a ese ser en medio de la abundancia actual, sin necesidad de moverse para conseguir alimento”.

Y es que nuestro cerebro ha evolucionado desde los 400 gr hasta el 1,400 kilogramo, por una única razón, realizar movimientos adaptativos y complejos para sobrevivir. Correr largas distancias, esprintar y lanzar objetos con precisión para cazar (similar a la resistencia, crosssfit, hiit…) han facilitado el desarrollo de diversas rutas y estructuras neocorticales fundamentales para afilar una lanza, apuntar, lanzar, coordinar movimientos… y así asegurar nuestra supervivencia y descendencia. De hecho el cerebelo, parte clave de nuestro cerebro, responsable de la coordinación, la precisión y los movimientos rítmicos contiene entre el 50 y el 80% de las neuronas totales del cerebro, algo que demuestra la relevancia de los movimientos en nuestra evolucón.

Este era el deportista natural. Hacía deporte porque lo necesitaba para sobrevivir. Sin embargo, hoy en día, tienes que decidir si quieres estar en comunión con dicha esencia evolutiva, así como disfrutar de los grandes avances que hemos conseguido como especie animal sin perder tu salud por el camino.

Tu salud está por encima de las ganancias y los números. Por tanto, te animo a que pongamos todas las cartas sobre la mesa, juguemos solo con algunas habitualmente (hábitos de vida) y usemos los comodines solo de vez en cuando, pues todo lo que hacemos deja su huella fisiológica en nuestro organismo, y a largo plazo el riñón, hígado, glándulas suprarrenales, eje hipotálamo-hipófisis-tiroides… nos avisarán, pero de golpe, y aunque realices deporte.

Autor: Álvaro Rodríguez. Unkilometromas.

 

Bibliografía:

Anuario de estadísticas deportivas 2015. Ministerio de Educación, Cultura y Deporte.

Programa THAO (2011).

Estudio Aladino (2011).

Encuesta EnKid (2003).

Obesidad infantil en España: hasta qué punto es un problema de salud pública o sobre la fiabilidad de las encuestas. Martínez Álvarez, J. R.; Villarino Marín, A.; García Alcón, R. M.; Calle Purón, M. E.; Marrodán Serrano, M. D. Nutr. clín. diet. hosp. 2013; 33(2):80-88.

The use of nonsteroidal anti-inflammatory drugs for exercise-induced muscle damage: implications for skeletal muscle development. Schoenfeld BJ. Sports Med.2012 Dec 1;42(12):1017-28.

Bledsoe J, Semrud-Clikeman M, Pliszka SR. A magnetic resonance imaging study of the cerebellar vermis in chronically treated and treatment-naive children with attention-deficit/hyperactivity disorder combined type. Psychiatry. 2009;65(7):620–624.

O’Keefe JH, Vogel R, Lavie CJ, Cordain L. Achieving Hunter-gatherer Fitness in the 21st Century: Back to the Future. AJM. 2012:1–5.

El Mono Obeso. Jose Enrique Campillo, 2007. Editorial Crítica